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Uno de los accidentes más habituales en la cocina, es el producido a la hora de manejar un cuchillo, ya sea porqué o somos novatos en la cocina y no estamos acostumbrados a utilizarlos, o porqué hemos tenido la mala fortuna de que se nos haya resbalado y al final acabamos cortándonos.

A este tipo de heridas se les llama cortantes, y su principal característica es que son de bordes definidos. Entre ellas podemos encontrar las superficiales, que son las más habituales en una cocina doméstica, las cuales son fáciles de manejar. Lo primero que deberemos hacer, es lavar bien la herida con agua y jabón. Y tras un secado con pequeños toques, deberemos desinfectar con povidona yodada o con clorhexidina, si uno es alérgico al yodo. No es conveniente hacerlo con alcohol, ya que en recientes estudios, se ha demostrado, que más que desinfectar lo que hace es fijar los microorganismos a la herida. Después de haber aplicado el antiséptico sobre la herida, deberemos taparla con una gasa estéril, si no disponemos de ella, en nuestro botiquín casero, también podemos utilizar una tirita, poniéndola de forma que juntemos los bordes de la herida, ayudando de esta forma a la cicatrización. Siempre es conveniente que vayamos a nuestro centro de salud, a que nos echen un vistazo, de esta forma, no nos cabrá duda de que lo hemos hecho bien y que no hay peligro de infección.

También podemos encontrar las heridas cortantes profundas, que no son tan frecuentes en una cocina doméstica, pero a veces se pueden dar. Este tipo de heridas suelen alcanzar a cortar nervios, músculos y tendones, además de que suelen ser sangrantes, es decir, van acompañadas de una hemorragia. La forma de actuar es la siguiente: Lavar la herida mediante irrigación, es decir, no frotar simplemente dejar correr el agua sobre ella, tras esto tapar con gasas estériles o una tela limpia la herida. Si hay sangrado, presionar sobre la herida con los dedos, para cortar la hemorragia. Si pese a esto no se corta, presionar directamente sobre el punto de sangrado, para evitar la continua pérdida de sangre.  Seguidamente, desplazarse lo más rápido posible a nuestro centro de salud, donde los profesionales sanitarios, harán una valoración de la herida y nos proporcionarán el tratamiento más adecuado.

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